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I didn't come here to die

El servicio comunitario no está hecho para gente descerebrada

I didn't come here to die

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Voy a ser honesto con todos vosotros, I didn’t come here to die es una de las películas más estúpidas que he visto en mi vida. Y ya solo por eso, ¡tenéis que verla! Lo cierto es que nunca me he considerado fan de la serie b, no porque no sean buenas películas sino porque son conscientes de que no son buenas (es evidente que el espectador aficionado a este tipo de cine es consciente también de ello y por lo tanto también sabe disfrutarlo); es por eso que generalmente acaban abarrotándome como espectador y por lo tanto aburriéndome… no me enganchan. Con esto no quiero despreciar al cine de serie b, simplemente pretendo enfatizar en el hecho por el cual no me suele gustar: me canso en seguida de “jugar”, así de simple. Pero lo que diferencia a I didn’t come here to die del resto, es que no solo juega como cualquier película de serie b, sino que también engancha y, lo que es peor, nos hace cómplices de sus estupideces. Os pongo en situación:

Una panda de seis voluntarios completamente idiotas van de camping al bosque con intenciones bienhechoras y humanitarias, aunque finalmente solo hagan el vago y se maten unos a otros. Empecemos por nuestra líder del grupo, la mandona maciza; seguida de la ayudante pesada o también conocida como Ms. Goody (ATENCIÓN a este cliché slasher del futuro… y de Scream 5); el tío triste pero majete (es igual de gil***** que los demás, lo que pasa es que aún no lo sabe) deseoso de copular con la líder del grupo; el malote, el retrasado y la chica del gorro de marsupial (cuyo nombre he olvidado, solo recuerdo su afición por el cine zombie). En resumen, ¡menuda panda de idiotas!, definitivamente han nacido para morir.

El desarrollo de I didn’t come here to die es bastante sosegado y lento, como suele ser habitual en toda ópera prima que se precie. Cada personaje tiene su momento jocoso de lucidez (cosa que es de agradecer), hasta que en mitad de la nada, nuestra querida Ms. Goody se clava una rama en un ojo… ¡¿Tachan?! ¡Bienvenidos al perverso mundo del trabajo comunitario! Un mundo en el que juegas con motosierras a matar zombies imaginarios, en el que le husmeas el cerebro a la chica del gorro de marsupial (ummmm), en el que la gente se mata por hacer el vago y en el que la policía es igual de idiota que tú.

Una vez aclarado el argumento podemos percatarnos de dos referentes muy evidentes a los que Bradley Sullivan, director de I didn’t come here to die, ha acudido para sacar adelante su comedia gore: Evil Dead y La matanza de Texas. Lo que ya sería un cliché algo manido, si no fuera porque I didn’t come here to die se sale de todo pronóstico, aprovechándose de estos clichés para darle un uso innovador y propio (uso contrario al que le dan cintas como Inbred y derivadas), como podemos apreciar en la memorable y estúpida muerte con motosierra, una muerte realmente fascinante; al igual que el momento “posesión herbácea”, que resulta realmente espeluznante.

Cuando la veáis probablemente os recuerde un poco a la divertida Tucker And Dale vs. Evil, pero teniendo en cuenta que ambas son del mismo año sería un error hablar del típico “quién copio a quién” - además de ser algo a lo que ya deberíamos irnos acostumbrando – . Pero a pesar de poder encontrarle parecidos razonables, I didn’t come here to die es una película con muchísima personalidad visual. El estilo de la película es setentero al 100%. Una cosa que me llamo la atención es el tono sepia “forestal” del que hace gala. Me pareció muy original; es, sin duda, el blanco y negro de los bosques. Y la tonalidad que le dan al gore, tan negruzca y depravada, es una auténtica genialidad; quizá peque de cutre, pero tiene un encanto innegable. Lo único que no apruebo son los locos movimientos de cámara que lleva a cabo el director al principio de la película. Son un tanto exasperantes y mareantes, no obstante ayudan a darle ese tono setentero y anticuado que se pretende obtener.

Ahora va la pregunta clave: ¿qué puedo sacar de algo tan cutre como esto? Pues diversión a raudales. El concepto es muy simple, no hay forma de perderse. Una comedia gore para disfrutar con toda la familia. Si os fijáis bien todo se reduce a un bucle de retroalimentación positiva: cuanto más idiotas sean los protagonistas, mayor es el riego de que mueran de una forma desagradable y bochornosa; y a la inversa, si las muertes son bochornosa, los protagonistas tienes que ser idiotas… sí o sí. Y no solo eso, también es una comedia gore con trasfondo y todo. Mientras la veía me preguntaba para mis adentros: ¿somos conscientes del peligro que genera la gente de nula inteligencia en nuestra sociedad? Y eso no es ficción lectores míos, es realidad y supervivencia. Actualmente alguien podría coger una motosierra sin saber usarla y el riesgo que corremos todos es inmenso. Y ya no hablemos de las ramas de los árboles, eso ya no es un riego ¡es directamente una amenaza! Lo que empieza mal, mal acaba.

En resumen, adoro esta película. Es muy cierto que iba con muchas expectativas y con muchas ganas de verla (todo el repertorio de Almas Oscuras es consciente de ello), y por lo tanto la película se la jugaba y, aún teniendo todas las de perder, ganó firmemente. Es más, pienso repetir un día de estos. I didn’t come here to die es de esas películas que se ganan al loco espectador de turno de la forma más simple y estúpida que os podéis imaginar. Altamente recomendable y sí, me considero fan incondicional de Ms. Goody.

En cuanto al final, solo diré que me sorprendió, fue en plan – Eh, eso no me lo esperaba –, y por razones que aún desconozco, empecé a reírme como una descosido.

Lo mejor: Lo simple y divertida que es. Serie b de alta calidad. La muerte de la motosierra marca.

Lo peor: Sigo sin saber cuál es la p*** canción del tráiler. No hay secuela confirmada.


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